Calidad
Educativa
Es evidente que la
educación no puede entenderse como un producto físico o manufacturado sino como
un servicio que se presta a los alumnos. Pero, al igual que ocurre con otros
servicios, la naturaleza de este servicio resulta difícil de describir, así
como los métodos para evaluar la calidad.
La dificultad de
definir la calidad educativa seguramente deriva de hechos como los siguientes:
1. La
educación es una realidad compleja en sí misma, ya que afecta a la totalidad
del ser humano, entidad ciertamente compleja y multidimensional. Por ello, si
resulta difícil precisar el resultado que se debe obtener de la educación, no
debe extrañarnos que resulte complicado establecer métodos y criterios para
determinar el nivel de calidad.
2. Existen
notables diferencias entre las ideas o conceptos de lo que debe ser la
educación. El resultado son las discrepancias sobre las metas o fines a lograr
y sobre los procesos a llevar a cabo para lograrlo. Por ello, no disponemos de
una teoría suficientemente consolidada para explicar la eficacia en el ámbito
educativo.
3. Los
procesos mentales de aprendizaje no son evidentes, y sólo podemos inferirlos a
través de los resultados que produce. En consecuencia, no podemos medir la
actividad del intelecto de los alumnos, sino las manifestaciones externas de la
actividad mental o intelectual.
4. El
educador es un ser libre y el motivo último de su comportamiento es siempre su
propia decisión, más allá de los modelos en los que se haya formado. Ello hace
que la elección sobre el tipo de enseñanza o modelo educativo sea una elección
personal, que no siempre se corresponde con la trayectoria o el ideario de la
institución educativa. En la actualidad, encontramos diversos enfoques sobre el
concepto de calidad educativa.
La calidad educativa, se refiere a los
efectos positivamente valorados por la sociedad respecto del proceso de formación
que llevan a cabo las personas en su cultura. Se considera generalmente cinco
dimensiones de la calidad:
·
Filosofía (relevancia)
· Pedagogía (eficacia)
· Cultura (pertinencia)
· Sociedad (equidad)
· Economía (eficiencia)
Muñoz (2003) explica "que la educación es de calidad cuando está dirigida a satisfacer las aspiraciones del conjunto de los sectores integrantes de la sociedad a la que está dirigida; si, al hacerlo, se alcanzan efectivamente las metas que en cada caso se persiguen; si es generada mediante procesos culturalmente pertinentes, aprovechando óptimamente los recursos necesarios para impartirla y asegurando que las oportunidades de recibirla –y los beneficios sociales y económicos derivados de la misma– se distribuyan en forma equitativa entre los diversos sectores integrantes de la sociedad a la que está dirigida."
(Graells, 2002)
La calidad en la educación asegura a todos los jóvenes la adquisición de los
conocimientos, capacidades destrezas y actitudes necesarias para equipararles para
la vida adulta.
Philip B. Crosby1
(2004) señala que la calidad se define enteramente en cumplir con los
requisitos. Por otra parte, Kaoru Ishikawa (1986) establece que la calidad es
el desarrollo en todos los pasos y procesos hasta lograr una producción cien
por ciento libre de defectos
Características
de la calidad educativa: un sistema educativo de calidad se caracteriza por:
- · Ser accesible a todos los ciudadanos.
- Facilitar los recursos personales, organizativos y materiales, ajustados a las necesidades de cada alumno para que todos puedan tener las oportunidades que promoverán lo más posible su progreso académico y personal.
- Promover cambio e innovación en la institución escolar y en las aulas (lo que se conseguirá, entre otros medios, posibilitando la reflexión compartida sobre la propia práctica docente y el trabajo colaborativo del profesorado).
- Promover la participación activa del alumnado, tanto en el aprendizaje como en la vida de la institución, en un marco de valores donde todos se sientan respetados y valorados como personas.
- Lograr la participación de las familias e insertarse en la comunidad.
- Estimular, facilitar el desarrollo, el bienestar del profesorado y de los demás profesionales del centro.
El Ministerio de Educación de Guatemala en conjunto
con el Consejo Nacional de Educación ha definido ocho políticas educativas, las
cuales están orientadas a garantizar:
1.
Cobertura: Garantizar el acceso, permanencia y egreso efectivo de
la niñez y la juventud sin discriminación, a todos los niveles educativos y
subsistemas escolares y extraescolares.
2.
Calidad: Mejoramiento de la calidad del proceso educativo para
asegurar que todas las personas sean sujetos de una educación pertinente y
relevante.
3.
Modelo de
gestión: Fortalecimiento sistemático
de los mecanismos de efectividad y transparencia en el Sistema Educativo
Nacional.
4.
Recurso
humano: Fortalecimiento de la
formación, evaluación y gestión del recurso humano del Sistema Educativo
Nacional.
5.
Educación
bilingüe multicultural e intercultural: Fortalecimiento
de la Educación Bilingüe Multicultural e Intercultural.
6.
Aumento de la
inversión educativa: Incremento de la
asignación presupuestaria a la Educación hasta alcanzar lo que establece el
Artículo 102 de la Ley de Educación Nacional, (7% del producto interno bruto).
7.
Equidad: Garantizar la educación con calidad que demandan las
personas que conforman los cuatro pueblos, especialmente los grupos más
vulnerables, reconociendo su contexto y el mundo actual.
8.
Fortalecimiento
institucional y descentralización: Fortalecimiento
de la institucionalidad del sistema educativo nacional y la participación desde
el ámbito local para garantizar la calidad, cobertura y pertinencia social,
cultural y lingüística en todos los niveles con equidad, transparencia y visión
de largo plazo.
Las políticas educativas tienen como objetivo lograr
cambios sustantivos en el sistema educativo que no sólo influyan en las
actividades de la gestión, sino que propicien la transformación de cómo gestar
procesos de calidad educativa en el aula. Para que las políticas se conviertan
en realidad es necesario que se operen cambios en varios niveles.

Las direcciones Generales del Ministerio de Educación, las Direcciones Departamentales de Educación y los actores que participan en cada una de estas tienen una gran responsabilidad sobre ello. En última instancia, se espera que el conjunto de esfuerzos incida en una mejor calidad en el aula.
Son múltiples los factores que afectan las actividades
concretas que día a día se realizan en la escuela. Muchos factores favorecen
que las acciones de docentes y estudiantes propicien actividades de enseñanza y
aprendizaje. Este documento relata el modelo de cómo se espera que estos
diferentes actores finalmente provoquen cambios a favor de la calidad del
aprendizaje de los estudiantes.
Al igual que en muchos países en desarrollo, Guatemala
ha concentrado sus esfuerzos en educación en alcanzar la cobertura universal en
la educación básica, lo cual ha dejado en un segundo plano la atención a la
calidad educativa. Sin embargo, la retención y asistencia de los estudiantes en
la escuela se ve afectada por la calidad de la educación que se les proporciona.
Los padres de familia estarán más dispuestos a enviar y mantener a sus hijos e
hijas en la escuela si se percibe que la educación proveerá de beneficios que
compensan los esfuerzos que representan escolarizar a sus hijos, es decir, que
la educación es de calidad.
El primer paso para planificar acciones concretas es
establecer una definición basada en consideraciones que objetivamente muestren
que favorecen la calidad educativa. Consensuar una definición es un reto
difícil. Sin embargo, existe un marco ampliamente reconocido que ha sido
propuesto por UNESCO. Se propone utilizar este modelo como fundamento básico
por su amplio reconocimiento técnico y administrativo. De acuerdo a este
modelo, la calidad de la educación:
·
Soporta un
enfoque basado en derechos. Siendo la educación un derecho humano, debe
soportar todos los derechos humanos.
·
Se basa en los
pilares de "Educación para todos": aprender a ser, aprender a
conocer, aprender a hacer, aprender a convivir, aprender a emprender.
·
Visualiza al
estudiante como un individuo, miembro de una familia, miembro de una comunidad
y ciudadano global, y por tanto educa para desarrollar individuos competentes.
·
Promueve y
desarrolla los ideales para un mundo sostenible: un mundo que es justo, con
equidad y paz, en el cual los individuos cuidan de su medio ambiente para
contribuir a alcanzar una equidad inter generacional.
·
Toma en
consideración los contextos sociales, económicos y de entorno de un lugar
particular y da forma al currículo o programa para reflejar estas condiciones
únicas. La educación de calidad guarda relevancia local y es culturalmente
apropiada.
·
Se informa en el
pasado (por ejemplo, conocimientos y tradiciones indígenas), es relevante para
el presente y prepara al individuo para el Muro.
·
Construye
conocimiento, competencias para la vida, perspectivas, actitudes y valores.
·
Provee las
herramientas para transformar las sociedades actuales en sociedades
auto-sostenibles.
Tomando en consideración estos elementos, la calidad
educativa en el MINEDUC, es "concebida como un derecho humano que permite
que todas las personas aprendan los conocimientos básicos que les ayude a
reflexionar y entender el pasado, que le sean significativos y relevantes en el
presente, y que les prepare para el futuro. La calidad educativa que se
pretende, se fundamenta en el aprender a aprender, aprender a ser, aprender a
hacer, aprender a convivir, y aprender a emprender para transformarse y
transformar la sociedad en armonía con la naturaleza. Impulsa la igualdad de
oportunidades para todos los niños, las niñas y jóvenes guatemaltecos, en el
marco de la equidad, la inclusión y diversidad que caracteriza a nuestro país.
Una educación de calidad con pertinencia cultural y lingüística para todos por
igual.
Para llevar a la práctica esta propuesta conceptual,
el instrumento pedagógico definido por el Ministerio de Educación es el
Currículo Nacional Base organizado en competencias en sus tres niveles de
concreción de planificación curricular, el cual organiza, articula y prescribe
los aprendizajes para el desarrollo de las mismas.
Se debe reconocer que la calidad de la educación es un
desafío permanente, que debe alcanzarse con equidad de género, étnica y
generacional, y que se construye por aproximaciones sucesivas. De allí, la
importancia de tomar en cuenta las particularidades nacionales (contexto
socio-cultural, histórico y étnico) y evitar todas las expresiones de
exclusión.
También se ha de
tomar en cuenta que la calidad educativa requiere prestar atención a sus
componentes básicos, tales como: concepción ampliada y renovada de la educación
y de los aprendizajes diseño, desarrollo y planificación curricular (nacional,
regional o por pueblos y local); estrategias de aprendizaje; investigaciones e
innovaciones educativas; formación y capacitación del personal docente y de la
comunidad educativa en su conjunto; textos escolares, materiales educativos,
bibliográficos y audiovisuales y otros recursos de aprendizaje como las Tecnologías
de la Información y la Comunicación(TIC); Infraestructura y ambientes adecuados
escolares y con pertinencia, gestión educativa multidimensional en la esfera
política, pedagógica, técnica, administrativa, financiera y logística.
Por ello, el esfuerzo hacia la calidad educativa
combina el esfuerzo dirigido a lograr la cobertura, la permanencia y los
componentes básicos que permiten las acciones pedagógicas, tales como la
inversión en maestros y en escuelas, así como en programas de apoyo o compensatorios.
Solamente así, logrando que los niños y niñas progresen adecuadamente en un
sistema que les ofrece las oportunidades y condiciones necesarias para ejercer
su derecho a una educación de calidad al más alto nivel, y lograr los
aprendizajes deseados. Para poder proveer de estos insumos en justa medida es
necesario que el sistema pueda establecer cuando se han logrado proveer de
manera adecuada. De allí que es necesario establecer cuáles serán los
resultados (medibles) que permitirán establecer si se ha avanzado en la
provisión de las condiciones que favorecen un incremento en el logro de los
estudiantes y el sistema.
Este logro será analizado en Guatemala considerando:
· El logro del
aprendizaje de los estudiantes, que podrá ser evaluado a través de las
evaluaciones censales y muéstrales que desarrolla la Dirección General de
Evaluación e Investigación Educativa.
· El avance en los
indicadores que miden la eficiencia interna de las escuelas, como deserción,
repitencia y sobre-edad.
· El avance en indicadores
que miden el logro de educación con equidad de género, etnia y generacionales
en el país.
La provisión de
insumos, pertinentes con la diversidad cultural y la manera en que estos son
administrados, afectan directamente el proceso de enseñanza-aprendizaje en el
aula. Los insumos principales son los materiales (libros de texto, materiales
didácticos) y el recurso humano. La gestión de estos recursos adiciona una
dimensión importante. A estos factores se agrega la existencia de
infraestructura física apropiada, bibliotecas y otros servicios de apoyo, como
la alimentación escolar.
La gestión escolar
se refiere a la manera en que la escuela es organizada y administrada. En esta
área el liderazgo local juega un rol importante, así como la concreción de la
planificación curricular, un ambiente sano en tomo a la escuela, la
participación comunitaria y los incentivos para alcanzar mejores resultados.
El proceso de
enseñanza-aprendizaje se desarrolla de manera anidada con la provisión de
insumos, y es afectada por la existencia o falta de estos. Es en el proceso de
enseñanza-aprendizaje donde se percibe el impacto del currículo o si las
modalidades de entrega de la enseñanza funcionan o no. En el proceso de enseñanza-aprendizaje
se incluyen factores como el tiempo efectivo de clases, los métodos de
evaluación para monitorear el progreso de los estudiantes, los estilos de
enseñanza-aprendizaje, el idioma en que se imparte la enseñanza
y las estrategias de organización del aula.
Otro de los aspectos importantes se
refiere a mejorar la integración de las competencias en el conjunto de
elementos que configuran el currículo. Por su parte, los resultados de la
educación deben evaluarse en el contexto de las distintas áreas de conocimiento
facilitando su tratamiento interdisciplinar, para establecer los niveles de las
competencias educativas básicas en cada etapa educativa. Se trata de percibir
las competencias básicas no como un añadido, sino como integrantes de la estructura
curricular para que en la práctica, sean el referente de la evaluación y la
promoción del alumnado.
Es importante contribuir con la
comunidad escolar en la adquisición de una nueva cultura de la evaluación
centrada en la valoración del nivel de competencia que alcanzan los alumnos y
alumnas en situaciones prácticas, reales o simuladas.




















